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El Fallo Terminal del Jaguar I-PACE: La Fuga que "Mata" la Carga de la Batería

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Más allá de los conocidos riesgos de incendio que llevaron a Jaguar a limitar la capacidad de sus baterías, los propietarios del Jaguar I-PACE se enfrentan a una avería aún más frustrante que puede dejar su coche eléctrico premium fuera de juego. Un defecto de diseño en el sistema de refrigeración está provocando que la potencia de carga se desplome a un inutilizable 1 kW, convirtiendo la tarea de recargar el coche en una odisea de varios días.

El Síntoma: Carga Eterna y un Coche Inservible

El problema se manifiesta de la forma más desesperante para un conductor de coche eléctrico. Al conectar el vehículo a un punto de carga, incluso a un supercargador rápido, la potencia de carga no supera los 1-2 kW.

Para ponerlo en perspectiva: a una potencia de 1 kW, recargar por completo la batería de 90 kWh del I-PACE llevaría más de 90 horas. Esto hace que el coche sea, en la práctica, imposible de utilizar para cualquier trayecto que no sea un corto recorrido urbano. El problema se agrava especialmente en climas cálidos, donde el sistema es incapaz de mantener la temperatura de la batería bajo control.

La Causa Técnica: Una Simple Junta, un Desastre en Cadena

Según los análisis técnicos, la raíz del problema es un defecto de fabricación en una junta tórica (O-ring) del evaporador del sistema de refrigeración.

  1. Fuga de Gas: Esta pequeña junta defectuosa provoca una fuga lenta pero constante del gas refrigerante del sistema que climatiza la batería.
  2. Pérdida de Presión: El circuito pierde presión y, con ello, su capacidad para enfriar.
  3. El Coche se Protege: Los sensores del vehículo detectan que el sistema de refrigeración de la batería no funciona correctamente. Como medida de seguridad drástica para evitar un sobrecalentamiento peligroso durante la carga, el software del coche limita la potencia de entrada a un mínimo de supervivencia: 1 kW.

Este fallo se suma a los ya conocidos problemas de las celdas de batería de LG, que obligaban a limitar la capacidad máxima al 72% para evitar riesgos de incendio.

Conclusión: Un Problema de Diseño que Frustra a los Propietarios

La crisis del I-PACE demuestra cómo un pequeño componente de bajo coste puede desencadenar un fallo en cascada que arruina por completo la experiencia de uso de un vehículo eléctrico de alta gama. Mientras la marca trabaja en el reemplazo de los módulos de batería defectuosos, muchos propietarios se encuentran atrapados con un coche que, o bien tiene su autonomía "nerfeada" por software, o directamente se ha convertido en un pisapapeles de lujo que tarda casi una semana en cargarse.

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